© 2019  Felipe Alarcón Carreño

Concurso Todo-Obras, 2014

Santiago, Chile

        El desafío de una vivienda sustentable, a nuestro entender, recae en la inteligencia de la utilización de los recursos como variables de un problema y en el correcto aprovechamiento de la energía, en todos sus formatos, aportada por el medio natural. Es así como definimos que el paradigma sustancial de una arquitectura sustentable no es más que el sentido común.


El sentido común como método razonable de percepción del medio, nos permite fijar las decisiones y operaciones proyectuales que encausen el proceso en un desarrollo que resuelva las necesidades y complejidades, inherentes a una vivienda, con racionalidad en sus respuestas y eficiencia en la utilización de los recursos.


Es así como un primer criterio vinculado a la sustentabilidad del diseño es definir una estructura maestra en madera laminada, de sección continua, como un sistema modular, serial, económico y de rápida ejecución, que por una parte se transforme en una vía de ahorro y economía y por otra en la expresión plástica del edificio, resaltando frente a la forma y pendiente del terreno. De este modo la grilla que rige la estructura influye en la disposición del programa y en las características funcionales del proyecto, otorgándole un orden y una forma de apropiación del espacio.


El edificio busca desplegarse en la pendiente de una forma tal que las relaciones espaciales más preponderantes de la vivienda se desarrollen en la construcción del vacío entre los cuerpos y con ello permitir una óptima utilización de las fuentes de energía naturales en términos de iluminación natural, ventilación, calefacción y generación de energía para lograr reducir la demanda energética de la vivienda y con ello el consumo.


La arquitectura arcaica o vernacular resulta ser la síntesis material de un territorio y de un modo de habitar particular, que se expresa en elementos compositivos que funcionan a favor de la energía y del control climático de los interiores, criterios que finalmente han sido aplicados durante sin más propósitos que el de ser lo suficientemente eficientes para con los recursos que se tienen y las condiciones del clima particular. En atención a esto se ha decidido innovar en la reutilización de ciertos elementos que colaboran con el confort de una vivienda y que no son más que criterios conocidos y generales como el uso de corredores, galerías y patios.


Un clima como el de Santiago, Templado-Cálido, con lluvias invernales y estación seca prolongada obliga pensar en un diseño que se adecúe a la oscilación térmica entre invierno y verano, es así como se han dejado los grandes vanos protegidos por un corredor que recorre un patio, un vacío que permite la circulación de aire ascendente y que refresca en los veranos. 


Las tecnologías actuales permiten complementar dichos criterios con estrategias también pasivas como fachadas ventiladas, cubiertas ventiladas y otros de generación de energía como células fotovoltaicas o calefactores de agua solares.
El pensar una vivienda sustentable no debiera ser más que pensar en una vivienda a secas, lo sustentable resulta ser una condición inherente a la arquitectura y no un punto de partida.

Concurso

1° Lugar
Ubicación

La Dehesa, Santiago, Chile, 2014